CON EL CORAZÓN CORRECTO
Updated: Jul 21, 2025
Salmo 139:23-24 dice:
"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno."
Estas palabras son una entrada sincera y valiente: pedirle a Dios que nos mire por dentro, que escudriñe nuestro corazón y nuestros pensamientos.
Si somos conscientes del peso de este versiculo, entenderiamos que, “Examinar" es una palabra incómoda de poner en práctica, porque es presentarse tal y como uno es y no a cualquier persona; Si no al mejor de los cardiologos de todo el mundo. Cuando permitimos que Dios nos examine, puede convertirse en un lugar incomodo, porque hay situaciones realmente pesadas y pensamos “Ese tema no lo quiero tocar” o “de esto no quiero hablar”. Creo, en que hay momentos en el chequeo donde habría sido más fácil retirarse y no permitir que esculte nuestro corazón, pero algo que me sorprende profundamente de Dios es su capacidad para tocar, sanar y hablar con amor. Él si que sabe tratar cada caso de forma individual, él es tan sabio para hacerle un chequeo de gracia y amor a nuestra alma.
Cuando permitimos que Dios examine nuestro corazón, aveces podriamos darle lugar a la comparación, por eso creo que es tan necesario reconocer que cada uno de nosotros vive, siente y procesa la vida de manera diferente. No todos llevamos las cargas de la misma forma, ni experimentamos las heridas con la misma intensidad. Y en medio de todo eso, hay algo profundamente humano y valioso: la individualidad. Esa parte íntima y única que define cómo enfrentamos lo que vivimos. Desde ahí nace esta reflexión.
“No estás exagerando, el dolor que no es mío”. Una persona a la extraño y recuerdo con amor genuino, hablaba mucho sobre la importancia de la individualidad. Lo que te duele a ti, tal vez a mí no. Lo que me importa a mí, quizás no tiene valor para ti. Podemos vivir una misma situación, pero cada uno la enfrenta de manera distinta, y eso está bien. Por eso, creo que es una de las razones que nuestra relación con Dios es personal. Pero frente a toda esta verdad que cada uno siente diferente, que Dios trata con nosotros de forma personal surge una pregunta clave: ¿Cómo podemos presentarnos con un corazón correcto ante Dios, si hay asuntos que arreglar aún en nuestro corazón?
Creo, que ya el hecho de permitir que Dios nos examine, es un gran paso, sin embargo una de mis otras respuestas seria: Se que a lo largo de nuestra existencia, muchas veces nos acercamos a cosas que aparentemente son buenas, pero lo hacemos con motivaciones incorrectas. Puede ser asistir a la iglesia, estudiar o hacer ejercicio. Son acciones buenas, pero ¿desde dónde lo hacemos? ¿Cuál es la verdadera intención? No hay nada más gratificante que lo genuino. Dios conoce nuestras intenciones y quiere comenzar a trabajar justamente allí, desde la raíz, desde el verdadero ¿porqué? y ¿para qué?
Te daré algunas pistas propias, para que tú también puedas descubrir las tuyas. Si vas a la iglesia por las personas y no por adorar a Dios, esa no es una intención necesariamente correcta. Si vas a la universidad solo por buscar validación de otros, o si haces ejercicio solo para que otros noten tu progreso físico, puede que el lugar sea bueno, pero tu corazón no esté en el lugar correcto. En esos casos, debo trabajar en mi orgullo y en el deseo de llamar la atención. Dios ya conoce todo eso, pero necesitamos hacer un chequeo interno para que Él pueda sanar desde la raíz. Como dijo Olivia Rodrigo: “Creo que es realmente interesante volver a un lugar en el que no has estado por mucho tiempo, como una nueva persona.” A veces, ese regreso sea a un lugar, una etapa o incluso a nuestra propia vida interior es la oportunidad perfecta para avanzar con un corazón renovado y auténtico.
En Mateo 9:17 leemos: "Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los odres; más echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente."
Este versículo nos recuerda que para que algo nuevo y bueno pueda entrar en nuestra vida, necesitamos estar dispuestos al cambio. No podemos seguir siendo los mismos “odres viejos” si queremos contener ese vino nuevo que Dios quiere derramar en nosotros. Por eso, más que intentar hacer las cosas con motivaciones equivocadas, permitamos que Dios sea quien se encargue de nuestro corazón y podamos ir las veces que sean necesarias a que revise como está nuestro corazón.
Recuerda, qué no hay una fila larga que tienes que hacer para ingresar a su consultorio, no hay un cita en una fecha despues de dos meses en linea de espera, puedes correr cuando lo necesites y ese... Ese es un regalo inmerecido, pero lleno de gracia, Dios tu doctor no se cansa de que seas su paciente del mes, antes se complace en que abras tu corazón y corras primeramente a él. Hazte el mejor amigo del doctor más sobrenatural y cercano. (Su wifi en el consultorio, es: "Oración".
Este es un mensaje de una de mis personas favoritas en el mundo, espero tener la oportunidad de encontrarmela en el camino, si no, en el cielo tendremos un espacio para poder entablar una conversación. Ella dice unas palabras que creo van conectadas con el escrito de hoy que pueden llevarnos más allá de lo que creiamos, al escucharlo me hizo poner en orden muchas cosas en mi vida, asi que oro para que esto haga mucho más contigo.
https://www.youtube.com/watch?v=BVDR_xGDKtE (Escuchalo)
Sé que Dios te hablará y comenzará a moldearte, como lo ha hecho conmigo.
Ahora, quiero compartir contigo unas palabras que espero te envuelvan y te traigan consuelo, es como si te las dijera Dios:
"Sé que a veces te sientes invisible, roto, como si nadie pudiera realmente verte ni entender lo que llevas adentro. Pero quiero que escuches algo que quizás has olvidado: Yo te veo. Te veo en tus heridas, en tus lágrimas, en esos momentos cuando sientes que no puedes más. No estás solo, ni siquiera cuando el mundo parece no importarte. Estoy aquí, más cerca de lo que crees, esperando que me dejes entrar.
No tienes que esconder tus sombras, ni fingir que todo está bien. Ven tal como eres, con tus miedos, con tus dudas, con ese dolor que pesa en tu pecho. No vine a juzgarte ni a señalar tus errores. Vine a amarte, con un amor que no se cansa, ni se rinde, un amor que se ha quedado contigo incluso cuando tú quisiste irte.
Déjame examinar tu corazón, pero no con juicio, sino con ternura. Quiero ver tus heridas para sanarlas, quiero conocer tus temores para transformarlos en fuerza. Sé que duele mirar dentro, sé que duele confrontar lo que no quieres aceptar. Pero confía en mí, porque en esa vulnerabilidad hay poder, y en esa entrega hay vida.
No te pido perfección, solo que me des un pedazo de tu tiempo, un momento de tu corazón. No necesito que seas fuerte todo el tiempo; de hecho, me duele cuando cargas solo esa carga que solo yo puedo cargar. Quiero caminar contigo, sostener tu mano en la oscuridad, ser tu refugio en medio de la tormenta.
Tú no eres un error, ni un proyecto fallido. Eres mi obra maestra, mi poema más precioso. Y aunque a veces te sientas perdido, recuerda que nunca te he dejado, ni te dejaré. Porque te amo con un amor que sangró y resucitó por ti. Ven a mí, cansado, roto, imperfecto, soy el Dios de los pedazos y tú tienes un pedazo. Aquí te abrazo con todo lo que soy. Aquí encuentras descanso para tu alma fatigada. Aquí eres amado, simplemente porque eres mío".
Querido amigo, así es Papá. Ese es el Dios que conozco: un Dios que anhela una sola cosa, nuestro corazón sincero y abierto. Entre toda la creación, Él te escoge a ti y a mí. ¿Por qué? No lo sé, yo ya me habria dejado hace mucho, pero su amor es tan diferente y perfecto. Él, no nos juzga, aunque tendría todo el derecho de hacerlo; en lugar de eso, suaviza nuestro corazón y nos comprende en lo más profundo. Dios conoce tus motivos y el por qué de todo. Te ama con un amor que quizás nunca imaginaste que existiera.
Oro para que tú y yo nos acerquemos a Él de verdad, sin buscar nada a cambio, solo con la intención de encontrarnos con él.
Te llevo en mis oraciones. Gracias por permitirme compartir este camino contigo.




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