HAY PODER EN TU HISTORIA PARA RESCATAR
Updated: Jul 21, 2025
Un salvavidas es alguien que previene accidentes y protege a quienes están en peligro de ahogarse o necesitan ayuda. Si miramos la vida de Jesús, esa que los evangelios nos cuentan con tanto detalle, veremos que Él fue ese salvavidas todo el tiempo. Buscaba incansablemente maneras de rescatar a las personas: de una separación eterna, de enfermedades físicas y del alma. Jesús se presentó como nuestro verdadero salvavidas.
Hay una historia en la Biblia que me apasiona y creo que es una de mis favoritas: cuando Jesús invita a Pedro a caminar sobre el mar. Pedro da unos pasos, pero al mirar el mar y sentir miedo, comienza a hundirse, lease: "Mateo 14:22-33".
Hoy, creo que muchos de nosotros estamos ahogados en miedos, incredulidades, problemas, enfermedades o dudas. Miramos hacia la profundidad del mar y es ahi donde comenzamos a hundirnos. Quizás en esta temporada de tu vida las olas se han levantado con tanta fuerza que pierdes de vista a Jesús. Cuando esto pasa, es fácil perder el enfoque y quedarnos solo observando lo que nos hunde, sin ver que Él siempre ha tenido, tiene y tendrá el control.
Sin embargo, surgen preguntas como: ¿por qué permite Dios esto en mi vida? ¿Realmente me ama como dice? Es aquí donde comenzamos a hundirnos en la ansiedad y la confusión. Está bien permitirnos momentos de duda, porque hay cosas muy pesadas que necesitan ser expresadas, y en esos momentos abunda la gracia. Pero quedarnos demasiado tiempo en ese lugar puede alejarnos del verdadero propósito: ¿Qué quiere Dios que aprenda con esta situación? ¿Qué está moldeando en mí?
Una de las cosas que más me ayuda en estas temporadas difíciles es recordar lo que Dios ha hecho en mi vida. Por eso, quiero invitarte a hacer lo mismo. Recuerda las veces en que sentiste que no había una mano para salvarte, y Él apareció. Ahora, no solo recuérdalo, sino compártelo. Pueden ser tres historias de otros y dos propias.
¿Cómo te ha salvado Dios? Esa es tu historia, tu testimonio, y hay poder en ella. Tu historia llegará a alguien que la necesita, porque es única. Nadie puede cuestionarla. Él sabe exactamente cómo lidiaste con ese momento, cómo te sostuvo. Nunca estuvo por los pasillos del cielo desesperado sin saber qué hacer, solo qué siempre debiste mirar sus ojos, aún cuando es demasiado doloroso ver.
Así que abre tu mano a Dios, suéltale esa historia y pídele que la use para Su gloria, esa situación es el tamaño perfecto para que el se glorifique. Mírate las manos y pregúntate: ¿puede lo que Dios ha puesto en ellas salvar una vida? Tu historia y los testimonios que Dios te ha confiado son armas poderosas para alcanzar un mundo que lo necesita desesperadamente. No importa dónde estés, ese lugar es bendito porque Dios te puso ahí (Deuteronomio 11:24) "Todo lo que pise la planta de tus pies es tuyo, es tu territorio, y espiritualmente tienes autoridad sobre ese lugar". Él está cumpliendo su promesa (Jeremías 33:3). Te está guiando a lugares que no conoces, pero tú ¿estás cumpliendo tu parte?
Entonces, pregúntate: ¿Qué estás haciendo con el lugar donde Dios te ha puesto? ¿Qué estás “pescando”? ¿A quién estás alcanzando? (Mateo 4:18-20) ¿De qué estás llenando tu red? (2 Corintios 10:3-6; Juan 17:15-18). Tú decides si pescas “tiburones eternos” o “peces efímeros”.
Su plan y propósito
Para Dios no fue sorpresa que nosotros, alguna vez, arruináramos todo y eligiéramos nuestro propio camino, hundiéndonos en un mar de odio, preocupación e ira. Pero aún así, Él puso en marcha un plan de rescate: Su ADN hecho carne, viniendo por nosotros para salvarnos del poder que le habíamos cedido al enemigo. Murió en la cruz y nos enseñó cómo deberíamos vivir.
Sentarse en la silla de juicio para cuestionar a Dios por lo que permite o no en nuestra vida es fácil cuando solo vemos nuestra temporada de dolor o frustración. Pero la verdad es que Él no está en el cielo sin saber qué hacer. Él es demasiado bueno y sabe lo que hace.
Muchos de los problemas que enfrentamos son consecuencias de nuestras propias decisiones y pecados otros son soberanía. Aunque abundan la gracia y el perdón. En este universo nadie es inmune a las consecuencias, pero hay esperanza y propósito.
Una voz para la esperanza
Alguna vez un Teacher me dijo: “Problemas vivimos todos”. No estás solo en tu lucha. Todos enfrentamos batallas. Lo importante es mirar esos problemas a los ojos con fe y resiliencia.
Tenemos la oportunidad de administrar algo magnífico, envuelto en gracia. No te compares con la historia de otros, porque cada uno tiene un testimonio único y un don que aportar. No entres en el juego de la comparación, porque eso solo devora tu alma.
Deja que el Espíritu Santo te guíe a las profundidades correctas, toma responsabilidad y asume el llamado a refinar y perfeccionar tus dones, convirtiéndote en todo lo que Dios quiere para ti.
¿Cuál es mi superpoder?
Hay propósito en cada momento. No lo sé todo, pero sé que un simple caramelo en tu mano puede ser una invitación a la hospitalidad y abrir la puerta a la amabilidad.
Así, mi mano no solo contiene mi historia, sino también la historia que me fue confiada. Al acercarnos a estas historias, nos enfrentamos a la necesidad y al clamor de quienes gritan por rescate, ya sea en un campo lejano o en nuestro propio vecindario.
No todos podemos salvar el mundo como quisiéramos, pero podemos responder con el corazón de Jesús, orando por quienes lo necesitan y recordando a otros que también pueden ser rescatados. Dios está despertando a su iglesia para la oración ferviente y colectiva.
Porque no se trata solo de nuestra propia vida, sino la libertad de muchos la que está en juego. Así que hagamos el trabajo.




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