SOLO GENUINIDAD
Updated: Aug 18, 2025
Con palabras desordenadas, pero francas.
Es abrumador saber que vivimos en un mundo que nos exige perfección todo el tiempo, es como si invalidara el hecho de que seguimos siendo humanos. Creo en que, la AI, las redes sociales y la competencia, han sido factores causantes del incremento de estándares tan agotadores, para que la gente crea que son las exigencias dentro de expectativas que deben cumplirse, porqué si no, no estás dando la talla para esa persona, lugar o incluso para Dios. Me pregunto; De dónde viene esa idea ¿Quien nos dijo, que habia hay una lista de requisitos que nos descalifica de la gracia dada por Dios?
Si te soy sincera, en mi vida personal había estado pasando por muchas cosas que no compartía con nadie, porque quería mantener la compostura de tenerlo todo bajo control. Como si ninguna persona realmente pudiera conocer el hecho de que no era una persona “perfecta”, de que mi vida no era tan “rosa” como parecía mantener en una fotografía de mi VSCO. Como si nada pudiera hacerme ajetrear, estresar o agotar. Pero, vivía muy exhausta, y más sabiendo que me asustaba el hecho de que la mayoría conociera mi verdadera versión. Porque siempre me di a conocer como... ya sabes, la chica que sabía responder en todos los casos, la que te daba una sonrisa, te saludaba, era amable contigo...
Pero, a veces, pasan cosas en tu vida que no van muy bien y esa compostura no podría seguirla manteniendo por mucho tiempo. Seguir construyendo paredes para que nadie notara o viera lo que realmente estaba pasando conmigo, aún cuando creía que ya era muy notorio lo que me sucedia a la vista de los demás.. y eso me hizo huir de muchos lugares y personas, creyendo que esa versión tan rota, tan confusa o extraña, no la merecía nadie de mí. Y quizás no. Pero así me estaba poniendo esa temporada.
Llegué a un punto donde no sabía si había alguien que me conociera y me quisiera por lo que realmente era. Me enteraba de que había varias personas que suponían muchas cosas de mí, y aunque sé que no tengo control de eso, trataba de ser lo más genuina posible, por lo menos, conmigo misma. Como diciendo: “yo también lucho, esto también me duele, aún estoy sanando”. Sabes, el otro día vi un video donde una chica decía frases como: “Algunos te ven ausente, y otros enfocada”…
Pero ¿qué pasa si te dieras cuenta de que todos estamos en continuo cambio y vamos transformándonos cada vez? Y eso era lo que más me costaba, porque iba a lugares donde antes habia estado y sentia como si la gente no acogiera muy bien esa versión nueva o diferente, y me dolia. Porque me sabia a que tenia que sostener una imagen perfecta o aparentar alguien que no era, y solo pensaba: ¿cuándo seré realmente conocida por alguien? y ¿Cuándo seré completamente amada y apreciada por alguien que me conozca tal y como soy? si, realmente, habría alguien que se acercará a mí no por lo que ven o le contarán de mi.
Cuando comencé este blog, en pandemia, recuerdo que mi primer escrito fue Imágenes distorsionadas, y hablaba de una experiencia que tuve con una persona que a simple vista me parecía encantadora. Pero había recibido malos comentarios de algunos de mis amigos sobre ella, y yo aguardaba expectativas muy altas. Creo que eso fue algo que me impulsó a conocerla más, porque no quería quedarme con las opiniones de otros, quería conocerla por mi propia cuenta y sacar mi conclusión. Así que busqué la manera de acercarme y, bueno… muchas de las cosas que me habían dicho no eran ciertas.
Aún no estoy segura de si verdaderamente Dios quería que la conociera, ¿sabes? Pero fui muy insistente en hacerlo por mi cuenta. Y creo que va mucho con lo que venimos hablando: varios pueden decirte “este lugar es así”, “esta iglesia es así”, “esta persona es así”, pero ¿por qué no nos animamos a conocerlos tal y como son? Hay personas que se me han acercado y siento que tenían expectativas muy altas de mí, pero después son como: “Umm, ella también tiene sitauciones dolorosas, aún está en este proceso... ¿sabes? Te topas con la necesidad de que mi vida tiene soluciones solo del tamaño de Dios.
Esa genuinidad nos da susto a veces. Porque quizá no nos gusta la vida que llevamos, o no vivimos en la casa que nos encantaría, o no contamos con el último tiquete comprado para esta Navidad, o realmente no fuiste a viajar este verano. Y nos comparamos, y nos preocupamos por mostrar una vida que es ficticia. Y pensamos: “¿Y si realmente no le gusto a nadie?”. Créeme, sé el sinsabor de esas palabras. Pero... (hasta me agotó escribir eso) ¿quién nos dio esa lista de requisitos que tenemos que cumplir?
Sabes, tengo días difíciles, donde hay noches que no paro de llorar. A veces sobrepienso mucho y no soy amable con otros. Y es como: “vengo con todo esto y puedes elegirme como tu amiga o no”. Y sí, es fácil sentirte avergonzado si no estás con personas empáticas o que intentan ser como Jesús cada día. Tengo gente en mi vida que me ama, ora por mí y me corrige enseguida. Y oro para que también los tengas, pero todos tenemos una historia, un pasado, algo con lo que seguimos trabajando. No porque tenga cierto diploma o cualquier cosa que me haga responsable de exigirme perfección, significa que dejo de ser humana.
Recuerdo haberle dicho a mi hermano hace poco:
“No sé realmente con lo que lidies. No tienes que sentirte obligado a contármelo. Pero, si te puedo decir algo, es que todos luchamos con cualquier situación dentro nuestro. Nos enfrentamos con hábitos complejos, con actitudes que no son tan chéveres, pero todos hemos estado intentándolo. Y eso es lo que verdaderamente cuenta. Y recuerda que no estás luchando con eso como el niño que lidió con esto la primera vez. Ya eres otra persona. Quizá tengas que luchar con eso; es tu aguijón, pero... pienso en algo: o Dios te lo quita o está trabajando en ti con eso. Pero llénate de su gracia, ¿quieres?”.
Esas palabras también se convirtieron días después en un bálsamo para mi alma, porque estaba tan sujeta a lo que se suponía que debía ser, según cada rol que desempeño: una chica centrada, perfectamente en sus cabales, guardando una compostura ideal. Creo que por eso estoy amando más que nunca a la gente real, honesta. Porque no me muestran una máscara de “todo está bien”, “sonríe por aquí y por allá”... He dado pedazos a la gente cuando me enojo o no la estoy pasando bien, y pienso: ellos tienen un pedazo mío de mi humanidad, no un pedazo mío perfecto o ideal, pero tienen uno sincero. Y es ahí donde me doy cuenta de si realmente me amaban y eran mis amigos.
Cuando compartimos con la gente y aveces hay actitudes que chocan —por cosas que nunca se suponía que debiste hacer o decir— creamos distancia. Pero creo que nos perdemos de ese gran regalo. Como dijo Sadie Robertson en un podcast:
“Se supone que nos confesamos unos a otros para sanar, porque si lo contenemos en nuestro corazón, es enfermizo para nosotros”.
Y su amigo le responde:
“Estamos desnudos, sin vergüenza, porque estamos hablando de mi miedo, mi preocupación, mi extraña inseguridad… y muchas personas están tratando de sanar eso en silencio”.
Otro aporte que dijeron, que creo que va con lo que venimos hablando, es:
“Es realmente triste cuando criticamos a los que consideramos nuestra familia. Es como si esperaran el momento para que cometas un error para derribarte y demostrarte que nunca fuiste lo que sea… diciendo ¿cómo podía estar en el escenario y hacer esto?’ Y te cancelan y te descalifican. Y eso es lo que más aleja a la gente de Dios, más que lo que hiciste o dijiste… No importa si tú estás elevado, somos del mismo equipo. Y si esa persona tiene una victoria, la tiene para el Reino. Y si se cae, seríamos su respaldo”.
Creo, que realmente es abrumador cuando sabemos qué ser reales, genuinos o hablar la verdad pasa a ser complicado, cuando esos pedazos son expuestos o no recibidos con gracia conjuntamente.
Pero, si puedo decirte algo, sería esto:
Sé que el único que conoce tu mejor, tu peor, o cualquier versión de ti, es Dios. Y te ama con tus rudezas, con tus asperezas, con tu calidez, o cuando te muestras fría. Y lo que haces, dijiste o lo que sea que creas que te descalifica de recibir su gracia, no determina lo que eres. Eso no eres tú. No te llenes de etiquetas. Porque, realmente Jesús dice que eres perdonada, aceptada, amada, libre… y no hay duda en eso, porque es la identidad que Él sembró en ti.
Somos imperfectos amados por un Dios perfecto. Así que antes de creerte, o de creernos, en el derecho de juzgar a otros o descalificarlos, mira hacia tu propia vida y dota de esa misma gracia a quienes lo necesitan.
Creo que estas canciones le darían un buen cierre a este escrito: sustancioso, largo, pero importante. Así que escucha esta canción, y deja que tu mejor amigo recoja cada pedazo… y lo transforme en el arte que siempre soñó para ti.
¡Eres calificada/o por Dios y eso es lo que realmente cuenta!
Juan 7:53-7:10
"Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo:
—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. Entonces él se incorporó y le preguntó:
—Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena? - Nadie, Señor.
Jesús dijo: —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar".
Te llevo en mis oraciones y Dios en sus pensamientos.




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